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Innovación, Tecnología 22 diciembre 2016

Mayores posibilidades de uso de la tecnología de clasificación óptica

Smart Grader permite visualizar mejor, literalmente, las partidas de patatas. Esta moderna máquina —un clasificador óptico plenamente automático— funciona con precisión, eficiencia y objetividad con ayuda de cámaras. Además, gracias a la cantidad de datos que se recopilan, la tecnología ofrece más posibilidades de innovar. Por eso, HZPC utiliza el Smart Grader tanto para determinar los niveles de existencias como para evaluar nuevas variedades prometedoras.

“La tecnología mide y clasifica las patatas con un margen de error de una décima de milímetro”.

En el centro de calidad de HZPC en Emmeloord, el Smart Grader clasifica objetivamente partidas de cientos de productores holandeses por tamaño, forma y número de tubérculos. Antes, este proceso se realizaba a mano y por medio de muestreos. Ahora, la tecnología se encarga de medir y clasificar las patatas con un margen de error de una décima de milímetro. “Combinamos el Smart Grader con una línea de producción adicional en la que primero lavamos las patatas”, explica Peter Verschure, especialista en calidad. “De esa forma, las cámaras del Smart Grader funcionan de forma óptima”.

Parámetros críticos

En teoría, el Smart Grader es capaz de detectar la presencia de hongos patógenos como la Rhizoctonia. En la práctica, de momento, detecta defectos como grietas o manchas verdes. “Esta tecnología ofrece sus mejores resultados en la clasificación de grandes partidas”, explica Verschure. “Aquí, en el centro de calidad, clasificamos muestras pequeñas de unos veinticinco kilos de media y no podemos andar cambiando la configuración del ordenador cada pocos minutos. El software es cada vez más avanzado, por lo que esperamos poder trabajar en el futuro de forma más flexible con los parámetros críticos, porque también queremos saber cuál es el problema de las patatas que muestran defectos”.

Modelo 3D

Las patatas giran dentro del Smart Grader. De esta forma, la máquina registra prácticamente todos los ángulos. Las cámaras toman unas veinte fotos de cada unidad. Sobre la base de los datos generados, el ordenador crea un modelo 3D de cada patata y determina el tamaño y la calidad externa. “El sistema también determina el peso con mucha precisión”, añade Verschure. “Sin embargo, también tenemos escalas conectadas al Smart Grader, porque nuestros productores cobran por kilo y quieren saber si el peso que indica el ordenador es correcto”. Esto demuestra que la tecnología cambia la forma de pensar en el sector”.

Adelantarse al futuro

Con el Smart Grader, el laboratorio de calidad se adelanta en realidad al futuro. “Dado que la mayoría de los productores trabajan con máquinas más robustas que clasifican el producto a base de sacudidas, sabemos que, en la práctica, los tamaños difieren ligeramente de la medida cuadrada absoluta que mide el Smart Grader. Para determinar las existencias, HZPC tiene en cuenta esas diferencias en la precisión de la medida”, subraya Verschure. Pero también hay productores que también utilizan un Smart Grader. “Es el futuro, porque con esta tecnología se necesita menos personal sin que el proceso de clasificación se vea afectado. Un sistema siempre racional y preciso. El resultado es un producto final homogéneo y de alta calidad. Además, los datos generados en la clasificación pueden aportar información muy valiosa para el proceso de cultivo”.

““En nuestro centro de I+D, en Metslawier, analizamos muestras con el Smart Grader para determinar las ventajas de nuevas variedades”.”

Una nueva dimensión en la investigación

HZPC Research también aprovecha el valor añadido de la compilación óptica de datos. “En nuestro centro de I+D, en Metslawier, analizamos muestras con el Smart Grader para determinar las ventajas de nuevas variedades”, comenta Pieter Jelte Lindenbergh. “Antes, la uniformidad, el color y la forma se evaluaban a ojo y el operador le ponía una nota a la patata. Con el Smart Grader podemos realizar estas mediciones de forma más objetiva y tratamos de registrar otras características. Gracias a los datos en 3D ya podemos, por ejemplo, determinar virtualmente en cuántas patatas fritas se puede cortar cada patata. En combinación con la técnica Soley —que evalúa de forma objetiva el color de la patata una vez frita— disponemos cada vez de más datos para formarnos una buena imagen de las cualidades y las posibilidades de una nueva variedad”.

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